23 de julio de 2009

Los misterios del cuerpo humano

Domingo 19 de Julio. A las 16:15 horas entraba en urgencias en el Hospital de Exeter en silla de ruedas porque no podía ni andar. Tenía un dolor insoportable en el pie derecho y me resultaba imposible siquiera apoyarlo en el suelo.

Miércoles 22 de Julio. A las 12:15 finalizo con un tiempo de 7’25” la última de las tres series de dos mil metros programadas en mi plan de entrenamiento para ese día.

El domingo pasado, como ya comenté en la entrada anterior, me tuve que ir a urgencias casi sin poder andar con un fuerte dolor en el pie derecho unas tres horas después de la carrera de montaña. Tras la radiografía (que salió limpia) la doctora me dijo que se trataba de una fuerte tendinitis provocada por la combinación de atarme el cordón demasiado fuerte, unas zapatillas a las que no estoy acostumbrado y una carrera en terreno irregular. También me dijo que estimaba unas dos semanas sin poder correr.

A lo largo de mi vida me he hecho varios esguinces y en todos ellos he podido ir por mi propio pie, aunque cogeando, al hospital. Esta vez no, no podía andar, tuve que pedir una silla de ruedas. No podía siquiera apoyar el pie derecho en el suelo. El dolor era mucho peor que el de cualquier otra lesión que he tenido, incluso peor que la vez que me fracturé la muñeca cuando jugaba al baloncesto. No recuerdo el dolor de aquella vez, pero si recuerdo que tardé 24 horas en ir a urgencias porque pensaba que no era nada, es decir, que no me dolería mucho. Pero el domingo pasado el dolor era insoportable. Sin embargo, desde que salí del hospital y según iba pasando el día ese dolor fue poco a poco remitiendo, y ya por la noche podía andar más o menos con normalidad aunque con molestias. El lunes las molestias habían desaparecido a pesar de lo cual pasé el día descansado. El martes no tenía ninguna molestia y por la tarde salí a correr 20 minutos, que al final como me encontraba bien fueron 51. Así que el miércoles decidí hacer las series que tenía en el plan y como he dicho antes, las pude hacer sin ningún tipo de problema y a buen ritmo. Hoy es jueves. Acabo de llegar de hacer un rodaje de una hora por un circuito con bastantes cuestas y desniveles. Sin molestias en el pie.

A veces el sentido común no me alcanza para entender estas cosas. Como decía mi amigo Iñaki en su comentario en la entrada anterior, dos semanas de reposo se han convertido en dos días, y mi lesión más dolorosa se han convertido también en la más corta. Que alguien me lo explique porque yo no lo entiendo.

Como diría alguno por ahí, manda huevos !!

20 de julio de 2009

Haytor Heller 2009. Debut en montaña

Debuté. Primera carrera de montaña, y tengo que decir que no tiene nada que ver en absoluto con cualquier otra carrera que he disputado.

Durísimas rampas de ascensión donde a veces andando rápido se avanzaba más que intentando correr. Peligrosas bajadas llenas de barro, piedras que hacían del irregular terreno una trampa para los corredores. En los pocos tramos llanos apenas podías ver el suelo pues el sendero estaba prácticamente cubierto por matorrales que llegaban a la altura del pecho que tenías prácticamente que ir apartando. La lluvia de los tres o cuatro días anteriores junto a la lluvia y aire que tuvimos durante la carrera convirtió además los tramos de césped en resbaladizos senderos donde lo más importante era no perder el equilibrio. Pero bueno, ha sido una experiencia positiva y estoy contento de haber participado.

Usé unas zapatillas de trail que me dejó Jamie, unas Adidas Kanadia TR, y tengo que decir que a pesar de que sólo me las había puesto el sábado en un rodaje de 30 minutos desde el primer momento fui muy seguro con ellas. De haber corrido con las zapatillas normales con las que pensaba hacerlo me hubiera roto la crisma seguro. Aunque bueno, las zapatillas me hicieron también una pequeña jugarreta que viene al final del relato.

Me acompañó mi madre a la carrera cuyas fotos además hoy adornan esta entrada.

Como anécdota comentar que el dorsal que llevé en esta carrera fue en número 1. Alguno pensaría que gané el año pasado, jeje.

El día frío (unos 10 ó 12 grados) con mucho aire y lluvia durante la carrera. Sirva de ejemplo esta foto una hora antes de la carrera con mi compañero Adam Miller. Debajo del plumas había una camiseta de manga larga.


En cuanto a la carrera, salí tranquilo en la primera subida, bajé con cuidado en la primera bajada, y después en un tramo de más o menos un kilómetro en el que se podía más o menos correr recuperé muchas posiciones hasta ponerme en mi sitio. A continuación una foto empezando la primera bajada en la que voy entre Darren y Peter, compañeros del Exmouth Harriers (estoy buscanso en el bolsillo de detrás del pantalón la llave del coche para dársela a mi madre) y otra foto de la serpiente multicolor de runners en el tramo donde recuperé posiciones.



Después empezó el verdadero “infierno” una vez metidos en el corazón de Exmoor. Ahí di alcance al corredor con el dorsal 113 y poco después a la primera mujer, a la postre ganadora, con los que estuve intercambiando puestos toda la carrera. En las zonas de subida la chica se escapaba, en las zonas de bajada se escapaba él y en las zonas llanas que se podía correr con fluidez era yo el que me escapaba. Aún así coronamos los tres juntos y Adam Miller (compañero de equipo del Exmouth Harriers al que dimos caza subiendo) la subida más dura de la carrera, situada más o menos en la mitad del recorrido, y en la bajada de la misma mi inexperiencia y torpeza me hizo equivocarme al elegir el sitio por el que bajar y además me resbalé y caí al suelo. Caída suave y sin consecuencias pero que contribuyó a que el resultado de esa bajada fuera perder unos 15 ó 20 segundos con el grupo que iba.

En los siguientes tres kilómetros (más o menos) no había muchas rampas duras, si bien encontrar el sendero por el que correr era casi imposible por la vegetación. Con esfuerzo y a costa de varios cortecitos y raspaduras en brazos y piernas me iba acercando de nuevo al dorsal 113 y a la chica. Poco antes de iniciar la larga última subida que nos llevaba a las llamadas rocas Haytor que dan nombre a la carrera, había que cruzar un riachuelo en el que el agua llegaba más o menos hasta la rodilla. Después para volver al sendero había que escalar (literalmente) unas rocas. Empecé la subida con apenas 4 ó 5 segundos de retraso sobre el dorsal 113 y unos 10 sobre la chica. Unos 200 metros más adelante nos enganchamos los tres e hicimos en fila de a uno la primera mitad de la última subida. Ella tiraba y yo cerraba el grupo. A mitad de la subida el dorsal 113 se escapó y además dio alcance poco después a Adam Miller que se les había escapado en el tramo en el que yo les di alcance. Al poco yo también tensé un poco el ritmo dejando atrás a la chica. En esas posiciones coronamos y ya hasta meta quedaba algo menos de un kilómetro de una espectacular, rapidísima y menos peligrosa bajada (pues ya era césped, algo irregular con algunos matorrales, pero césped). Intenté con todas mis fuerzas dar alcance a Adam y al número 113 pero no pude. En la siguiente foto se nos ve a los tres. El primero es Adam a punto de cruzar la meta. Yo soy el pegote del fondo.


Entré con un tiempo final de 50’56” a un ritmo medio de 5’14” en el puesto 27º de un total de 146 llegados a meta, momento que recoge la siguiente foto.


Unos 30’ después llegó la chica, ganadora absoluta de la categoría femenina, y tras cruzar la meta empezó a quejarse muchísimo de un fuerte dolor en el tobillo izquierdo. Cuando recogió su premio una hora después lo hizo cogeando y con hielo en el tobillo.

Poco después de entrar a meta me dieron mi medalla por terminar en la que pone: “Heytor Heller 2009: six miles of hell” (seis millas de infierno). En la siguiente foto aparezco con ella y justo detrás el dorsal 113 con el que estuve charlando un poco de la carrera unos minutos después.


10 minutitos de trote con Hugh (noveno clasificado absoluto y segundo en veteranos +50) con 47’08”, entrega de premios y al coche para volver.

Pero el día me tenía reservada una desagradable sorpresa.

Decidí aprovechar que Exeter pillaba de camino para ir al Argos a comprar una estantería que necesito desde hace unas semanas. Paramos en el centro comercial en cuestión y de paso comimos algo. Después nos fuimos a tomar un café a mi cafetería favorita en Exeter, situada en la Piazza Terracina y que descubrí el día que hice mi primera carrera en Inglaterra. A las 14:30 me senté a tomar el café con mi madre y empezó a dolerme un poco el tobillo y el empeine del pie derecho. El dolor se fue intensificando poco a poco. A las 15:30 nos fuimos de ahí y tuve que pedir hielo porque el dolor empezaba a ser fuerte y me empezaba a costar andar. A los 5 minutos no podía girar el tobillo sin dolor y apenas podía andar, así que le dije a mi madre: “Nos vamos al hospital”. Conduje como pude hasta allí y aparqué a 20 metros de la puerta de urgencias. Cuando bajé del coche no podía apoyar el pie derecho en el suelo, no podía caminar, así que tuvieron que ir a por una silla de ruedas. Nada más entrar me hicieron el primer chequeo y me dieron un antiinflamatorio y dos paracetamoles porque el dolor empezaba a ser insoportable. Me he hecho varios esguinces de tobillo y fracturado algún hueso y ninguno me dolió tanto como me estaba doliendo el pie ayer. Al rato me vio otra doctora. Le expliqué todo y me dijo que seguramente, y por el sitio en el que me dolía, sería “simplemente” una fuerte inflamación del tendón provocada por atarme las zapatillas demasiado fuerte, un calzado al que no estaba acostumbrado y un terreno mucho más irregular de lo que estoy acostumbrado. Me hicieron unas radiografías para confirmar. Salieron bien y confirmaron que el hueso estaba bien.

Por cierto, en la sala de Rayos X me encontré con la ganadora de la carrera que tenía un leve esguince en el tobillo izquierdo. Nos dio mucha risa vernos en silla de ruedas con el pie en alto después de la lucha deportiva que tuvimos por la mañana. Por suerte las de ambos son lesiones sin importancia.

El dolor remitió un poco, vino otra vez la doctora y me confirmó lo que me había avanzado. Le hice la famosa pregunta: ¿Cuántos días tengo que estar sin correr?. Me dijo que lo normal serían unas dos semanas, pero que no se podía saber, que si intento correr y me duele es porque aún no está curado. Pueden ser pocos días o varias semanas. Me dijo que lo que podía hacer era nadar y probar a montar en bici. Me pusieron una especie de banda en la pierna aunque me dijo que si me molestaba me la quitara. La tuve como mucho dos horas. Salí de allí más tranquilo y aunque aún con dolor, el antiinflamatorio estaba haciendo efecto y ya no era tan fuerte. Pude conducir hasta casa e incluso andar (despacio y cogeando) y subir las escaleras. Poco a poco el dolor iba remitiendo y por la noche ya podía andar normalmente.

Esta mañana me he levantado sin apenas molestias. Hoy llevo y seguiré todo el día en reposo, la doctora me dijo que era importante hoy reposar aunque me encontrara bien, y me dijo que no fuera a trabajar. Mañana voy a intentar hacer 20 minutos suaves de rodaje a ver cómo va la cosa.. y es que amigos, no tenemos remedio.

Álvaro, que sepas que hoy me tocaba descanso, así que no me he saltado ningún entrenamiento, jeje.

Salud !!

17 de julio de 2009

The Tavistock Relays - Mi primer trofeo

El martes fui a entrenar con la gente del club de Exmouth, mi club inglés. Hugh me dijo que si quería ir hoy jueves a correr una carrera de relevos a Tavistock. En este caso 1,1 millas (según mi Forerunner algo menos, 1690 metros). Me venía un poco mal porque tenía que hacer series de 2000 el día de antes, pero al final dije que sí y hablé con David para adaptar el entreno.

Así que esta tarde, en un día lluvioso y frío (unos 12 grados de temperatura) digno del otoño español nos hemos ido Hugh, Jamie, Dave y yo a correr la carrera.

Ha estado genial, pues si bien hay menos ambiente que en la que corrí hace un par de semanas en esta nos hemos quedado segundos, y me he llevado un pequeño trofeo. Tal vez sea una gilipollez, pero llevo tres años corriendo y nunca había ganado un trofeo, así que me ha hecho mucha ilusión. Eso sí, he sido el más lento de los cuatro, jeje.

En cuanto a la carrera. Dave ha hecho el primer relevo en 5'17" y ha llegado a la entrega del testigo en primera posición. Yo he hecho el segundo relevo. He salido a toda hostia para intentar mantener la ventaja pues durante un rato he sido cabeza de carrera, pero cuando llevábamos algo más de un kilómetro me ha dado alcance y me ha pasado un corredor de otro equipo. He intentado que no se me escapara mucho pero al final iba ya muy justo de fuerzas y he pagado la osadía de salir tan rápido. Al entregar el testigo calculo que me sacaba unos 15 segundos. He tardado 5'43" en dar mi vuelta (a 3'23"/Km). Hugh ha hecho el tercer relevo. Ha mantenido la segunda posición aunque el primero se le ha escapado un poco más, completando el recorrido en 5'39" dándole el testigo a Jamie con unos 30 segundos de retraso sobre el primero pero con bastante ventaja ya respecto al tercero. Jamie ha hecho el último relevo. A pesar de haber sido el segundo corredor más rápido de todos los participantes con 5'05" ha entrado a 19 segundos del ganador final de la prueba recortándole algo más de 10 segundos.

Nos hemos quedado después a la entrega de premios donde por primera vez desde que corro me han nombrado para ir a recoger mi trofeo (nombraban a los 4 componentes de cada equipo premiado). Después a casa, cena ligera, escribir crónica y supongo que en breve a descansar. Y es que el domingo corro en Darmoor el Heytor Heller, mi debut en carreras de montaña.

Salud !!